| El Pirineo de Girona, menos conocido fuera de Cataluña de lo que debiera, tiene una joya que se llama Beget. El pueblo entero es un monumento arquitectónico, restaurado e impoluto, perdido en el bosque entre dos torrentes. Aunque pertenece a la Garrotxa -esto es, tierra alta y dificultosa- por carretera sólo se puede llegar atravesando la comarca contigua, el Ripollés. Valles hendidos por el Ter y el Freser, al pie de la cordillera con cumbres de 2.000 metros. Un territorio forestal y ganadero, con piezas valiosísimas del románico catalán y sólo tres núcleos realmente urbanos. |