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En la Granja de San Pedro
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Grabado en Santa María de Huerta (Soria). 470 procedente de Madrid-Chamartín pasando "to follao" hacia Zaragoza-Delicias.
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El Monasterio de Santa María de Huerta es un monasterio cisterciense que se encuentra en la localidad de Santa María de Huerta, provincia de Soria (España). Son tierras de la antigua frontera castellana entre el reino de Castilla y el de Aragón. El monasterio actual fue construido en el siglo XVI sobre la antigua construcción del siglo XII. Su fundación se debe al rey Alfonso VII, en cumplimiento de una promesa que hizo en el cerco de Coria. Para este proyecto, el rey trajo en el año 1142, desde la abadía de Berdoues en Gascuña (Francia), una comunidad de monjes cistercienses, con su abad Rodulfo, que se alojó en un edificio muy pobre construido en un paraje llamado Cántabos, situado en el municipio de Fuentelmonge. El lugar elegido tenía escasez de agua y se decidió un traslado a las tierras cercanas al río Jalón, que se llevó a cabo en 1162. Martín de Finojosa fue el cuarto abad del cenobio. Fue nombrado obispo de Sigüenza pero renunció y regresó al monasterio, donde hizo grandes obras y transformaciones hasta convertir el primitivo edificio en otro de mayores dimensiones y de verdaderos rasgos cistercienses, que todavía perdura. Alfonso VIII puso la primera piedra de esta nueva construcción el 20 de marzo de 1179. Se cree que las obras fueron realizadas bajo la dirección del maestro de la Catedral de Sigüenza. Avanzaron muy deprisa gracias a la protección real ya las abundantes donaciones.
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Fue fundada y colocada la primera piedra por Alfonso VIII de Castilla, el 20 de marzo de 1179. A finales del siglo XVIII se hicieron obras y cambios clasicistas. Se empezó a construir por el ábside semicircular. Las obras no se alargaron demasiado en el tiempo, con excepción de los cuatro últimos tramos de las naves, que fueron terminados ya entrado el siglo XIII. Se construyeron bóvedas sencillas y techumbre de madera en la nave central; todo ello fue sustituido en 1632 por bóvedas de lunetos. También fue cambiada la nave central en el siglo XVIII con una cornisa añadida, corrida sobre capiteles y se añadió la reja (una obra de arte de rejería) para aislar la clausura de los tramos destinados a parroquia. No se hicieron cambios en el exterior, donde se puede ver una de las más austeras construcciones de la arquitectura del Císter, con grandes contrafuertes en el doble muro.
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